“El Coaching no sirve para nada”

El coaching no sirve para nada

Ésta es una de las cosas más suaves que me han dicho algunas personas cuando saben a qué me dedico. La situación es siempre parecida: Conozco a alguien y les sigo que soy Coach. Inmediatamente, arrugan la nariz y me dicen que no creen para nada en el Coaching. Alguna incluso, con palabras muy soeces. Un día, una gran amiga me quiso hacer un favor presentándome a un amigo suyo que tiene muchas personas a cargo en su empresa y me dijo: “yo para motivar a mis empleados les invito a una cerveza y son los más felices del mundo. Tanto coaching y tanta tontería”. Es su opinión y, como tal, respetable. Sin embargo, no es más que una falta de conocimiento de lo que es el Coaching en realidad. Yo no motivo a mis clientes, no soy cheerleader. Nada más lejos de lo que es mi trabajo, en realidad. La pregunta del millón que me suelen hacer desde que me embarqué en esta aventura del Coaching, es siempre la misma: ¿Qué me puede aportar el coaching? ¿Para qué sirve?

Al principio me costaba mucho dar con la respuesta adecuada. Para empezar, me sentía juzgada. Y ésto ya sentaba un marco de la conversación de lo más reactivo. Además, si buscas en Internet, hay miles de definiciones de lo que es el coaching y para qué sirve. Suelen ser muy generales y abstractas. Muchas, ni siquiera me convencían a mí, así que me vi en la necesidad de buscar una explicación con la que me sintiera cómoda y transmitiese lo que para mí es un proceso de Coaching.

Te lo voy a plantear de la siguiente manera: Imagina que la vida es una partida de póker.

Todo comienza por las cartas que te tocan. La suerte puede estar de tu parte en ese primer reparto. O no… Sin embargo, unas buenas cartas no garantizan que ganes la partida. Si seguimos con la analogía vida/partida de póker, de lo bien que juegues, dependerá tu calidad de vida, te sentirás más pleno, más feliz y te será más fácil alcanzar tus objetivos. Nada está definido hasta el final, las cosas pueden cambiar de repente con una buena mano, pero sobre todo, con una buena estrategia.

Con este planteamiento, ¿no invertirías tiempo en aprender a jugar bien, conocer las cartas, su valor, e incluso cuál es la mejor estrategia para ganar? El coaching es entrenamiento, educación y conocimiento para vivir la vida que deseas, siendo consciente de cada paso del camino, comprendiendo dónde estás y a dónde quieres ir. Es la respuesta a preguntas inconscientes que gobiernan tus reacciones y decisiones.

Y éste es sólo el primer nivel. Porque una vez que entras en el conocimiento, es imparable. A más entrenamiento, mejores resultados. A mejores resultados, tu nueva situación exige enfrentar nuevos retos para los que te seguirás preparando. Algo así como pasar de la liguilla de póker entre amigos para participar en un torneo profesional.

Es curioso que a pesar de pasarnos toda la vida estudiando y aprendiendo todo tipo de disciplinas, nos siga pareciendo extraño que alguien aprenda a conocerse mejor y a actuar de un modo que le sea propicio. Vemos normal trabajar nuestro cuerpo, cuidar nuestra salud, nuestra alimentación, y, por supuesto, estudiar una carrera.

Sin embargo, no prestamos atención al entrenamiento necesario para vivir una vida más plena y satisfactoria. No generamos hábitos que nos ayuden a este objetivo vital. No escuchamos lo que nuestras emociones nos cuentan de nosotros mismos. En parte, se debe a una desconexión fomentada por el ritmo de vida, a las necesidades de nuestro trabajo y responsabilidades y a las prisas a las que nos hemos acostumbrado. Pero las respuestas están ahí, en nosotros mismos. Sólo están esperando a ser descodificadas para ayudarte a vivir mejor.

Otra idea preconcebida suele ser que las personas que contratan a un coach son personas que no saben lo que quieren, que están hechas un lío y que son débiles. Y nada más lejos de la realidad. Son personas valientes, que deciden apostar por sí mismas, que quieren descubrir cómo funciona su mente para obtener mejores resultados en un ámbito de su vida. Yo estoy muy orgullosa de mis clientes. Lo más fácil sería no hacer nada, seguir con sus vidas y, como decía el señor que os comentaba al principio, irse a tomar unas cañas cuando algo no fuese bien. Pero deciden ir a por todas, conocerse mejor e invertir en sí mismas.

Y tú, ¿te animas a mejorar tu juego?

2 comentarios de ““El Coaching no sirve para nada”

  1. Ana dice:

    Los dichosos prejuicios!!!
    Por propia experiencia se lo positivo que resulta. A mi me ha cambiado la vida y sigo poniendo en práctica todo lo aprendido. Muchas gracias, Laura

  2. Laura dice:

    Efectivamente, Ana. Los prejuicios no nos dejan a veces disfrutar de herramientas que nos serían muy útiles. Como digo en el texto, tú fuiste muy valiente y te entregaste al proceso, invertiste en tu bienestar y estoy muy orgullosa de nuestro trabajo juntas. Muchas gracias.

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