Entrena tu fortaleza emocional.

entrena tu fortaleza emocional

Se habla mucho de la fortaleza emocional. Es un tema recurrente en la Psicología, el Coaching y cualquier otra metodología relacionada con el Desarrollo Personal. Sin embargo, mis clientes no suelen saber de qué va exactamente esto de la fortaleza emocional. Oigo muchas veces lo de: ”es que yo no puedo, no soy fuerte”. Y hay una parte de verdad en sentirse incapaz a veces, pero no es exactamente así… Como para cualquier otra “habilidad”, podemos nacer más o menos dotados, pero la clave está en trabajar, en desarrollar nuestras capacidades. Llevo días pensando en escribir este texto por un proceso en el que estoy inmersa. Me encantaría que mi coachee (que es como llamamos al cliente en coaching), se viera como yo soy capaz de verla: una persona con todo el potencial que simplemente precisa de entrenamiento.

El año pasado, mi hijo vivió un acercamiento al mundo de la Halterofilia. Empezó a entrenar con el equipo de nuestra ciudad. Nos pilló totalmente desprevenidos que llegase a casa con esta nueva “afición”. Nuestro mayor miedo era cómo podía afectar al desarrollo y la salud de un niño de 12 años el cargar con tanto peso. Fui a hablar con el entrenador y me explicó que se trataba de un proceso, de una rutina de disciplina y entrenamiento, de constancia y concentración. Que jamás se instaba a un deportista a cargar más peso del que permitía un entrenamiento constante.

¡Me pareció brillante! Rápidamente establecí una analogía con mi trabajo, con lo que yo ayudo a conseguir a mis clientes. La cuestión es que, a menudo, cuando llegan a mí, es porque tienen que levantar mucho peso sin haber hecho un solo día de entrenamiento. Las dificultades nos pueden llegar en cualquier momento. Siguiendo con el ejemplo, una situación vital complicada sería como ir a un campeonato. Si no has entrenado correctamente, no obtendrás buenos resultados e incluso puedes llegar a lesionarte. Como coaches, nuestra función es guiar a la persona en su entrenamiento (no en vano la traducción literal de Coach es entrenador/a).

Hay un dicho muy extendido que guarda una clave importantísima para alimentar nuestra fortaleza emocional. A menudo me encuentro personas que recurren a mí porque están pasando un bache, una situación en sus vidas que les sacude (a veces muy violentamente) y les hace replantearse todo. Nos dicen desde pequeños: “Nunca se sabe lo que tienes hasta que lo pierdes”. Os suena, ¿verdad? ¿Quién no ha oído esto alguna vez? O incluso lo hemos dicho, o pensado…

Pues bien, la herramienta que os traigo hoy para trabajar vuestra fortaleza emocional desde ya (no esperéis a estar viviendo una situación difícil para ello), es desterrar para siempre esta expresión. No permitáis que vuestro día a día os impida apreciar todo lo que sí tenéis. Hasta en los momentos más terribles hay cosas, personas, emociones, a las que aferrarse. Pero como no le hemos dado cabida en nuestra vida, no las hemos hecho presentes, nos cuesta encontrarlas. Piensa por un momento todo lo que sí tienes hoy. Elimina los “peros”, los “y si” y los “quizás”. Es tu decisión si te enfocas en ellos. Asume la responsabilidad que tienes en valorar cada emoción, persona, experiencia, lo que sea… que tienes contigo.

¿Y si nos comprometiéramos a desterrar la aceptación de vivir en la ignorancia de todo lo bueno que tenemos? ¿Y si educásemos a nuestros hijos en la gratitud diaria por todo lo que nos rodea? Y, ojo, no estoy hablando de ser conformista. Soy la primera que creo en reivindicar que las cosas sean mejor de lo que son, que todos tengamos los mismos derechos y una digna calidad de vida. ¡Por supuesto que sí! Pero nuestra vida es todo aquello que pensamos de ella y si no dedicamos tiempo a pensar en lo bueno, si no dejamos espacio para tantas y tantas cosas maravillosas que tenemos aquí y ahora, es como si realmente no estuvieran.

Tenemos el poder de elegir a qué queremos dar cabida en nuestra vida, en nuestros pensamientos. Es nuestra decisión. Conozco a personas extraordinarias a las que les han sucedido cosas duras, de ésas que parten el alma, y deciden enfocarse en lo bueno. Yo hoy te propongo este ejercicio: estés en la situación que estés, dedica un tiempo al día a valorar lo que has tenido hoy. Si vas a levantar a tus hijos por la mañana, hazlo consciente del privilegio de ese momento, que suele quedar oculto en las prisas de la jornada. Si de camino al trabajo suena en el coche tu canción favorita, disfrútala como el regalo que es. Si miras al cielo y hay una nube enorme con forma de elefante, siente la belleza de la Naturaleza. Hay mil mensajes ocultos en nuestro día que no nos molestamos en descifrar porque estamos anestesiados y pensamos que viviremos eternamente. Pero, y si ese café que te estás tomando fuera el último, ¿no lo saborearías? ¿No prestarías atención a los detalles?

Pues esta es una manera que te propongo hoy para entrenar la fortaleza emocional. De sencilla, parece una bobada. Pero no lo es. Si tu día está lleno de pensamientos de gratitud, de consciencia por todo lo bueno, no solo conseguirás tener una vida más plena a diario. Cuando vengan mal dadas, que vendrán porque es inevitable, podrás recurrir a tu “fuerza” siempre que lo necesites. Será como un comodín en momentos de zozobra.

Invierte tiempo en tus pensamientos porque son tu mayor fuente de poder.

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