Quien bien te quiere te hará brillar.

Hoy es un día para hablar de amor. Como todos los días, en realidad. Porque el amor lo invade todo, haciendo que vivir tenga sentido. Y no queremos caer en ñoñerías, ni en historias de príncipes y princesas. ¡Todo lo contrario! No hablamos de parejas. Hablamos de AMOR en general, de cualquier relación, incluso la que tenemos con nosotros/as mismos/as.

 

Te deseo un amor valiente, que se atreva a poner sobre la mesa lo que no te gusta y no que acepte, complaciente, una relación llena de silencios. Un amor que construya, que aporte. Uno de esos amores que te acepta con lo bueno y, especialmente, con lo malo. Un amor sin condiciones, que crezca cada día sin pretender que hagas o digas nada en concreto.

 

Te deseo un amor que te haga llorar… solo de emoción y alegría. Un amor entregado, pero no complaciente. Esa relación que hace que, cuando ves tu reflejo en ella, la imagen que te devuelve es perfecta. Un amor que te ilumine y no que te apague.

 

Te deseo un amor que esté a tu lado siempre, que sepa acompañarte en cada momento que lo necesites. Que si lloras, sostenga tu dolor. Que si ríes, aliente tu sonrisa. Un amor generoso, que no pretenda controlarte. Un amor que te dé alas y anime tu vuelo.

 

Un amor que no se sienta amenazado cuando las cosas te van bien.

 

Te deseo un amor que celebre tus logros y los sienta propios. Uno de ésos que disfrutan con verte brillar. Un amor que no te infravalore y te trate como a un igual, que no te proteja. Que si vienen mal dadas, te coja de la mano y te diga: “saldremos de ésta, juntos”.

 

Te deseo que busques un amor así, en el que puedas mostrarte tal como eres y no fingir ser otra persona por miedo a que te retiren el amor. Te deseo un amor como el que canta uno de mis artistas favoritos: