¿Eres coach o terapeuta? ¿Quieres emprender y no sabes ni por dónde empezar?

Tienes un sueño por cumplir. Quieres tener el mejor trabajo del mundo:

¡Ayudar a las personas a transformar sus vidas!

Montar tu oficina, colaborar con alguna empresa, o quizás trabajar on line, con la libertad que eso supone, pero…  No sabes qué hacer, tu parte gestora brilla por su ausencia y, aunque sabes que eres una gran profesional, los detalles del emprendimiento se te escapan de las manos…
Además, no te sientes segura: tu entorno te dice que emprender en este mundo “sin padrinos” es imposible, que el mundo del coaching y las terapias está muy saturado y que no lo conseguirás (no te disgustes, intentan protegerte).

Pero, ¿sabes qué? ¡Están equivocados!

Y no sólo puedes, si no que debes intentarlo.

¿Por qué? Pues muy simple, porque estás privando de tu buen hacer a tus futuros clientes. No permitas que tu zona de confort se interponga entre tu buen hacer y todas las personas a las que podrías ayudar.

¿Te atreves? Si la respuesta es sí, una última pregunta: ¿Eres una persona comprometida con tu profesión?

Para mí, esta pregunta es clave. Mi tiempo es limitado, por lo que hace tiempo que decidí que solo mentorizaría a personas que van a por todas, coaches o terapeutas con pasión por lo que hacen, que no necesitan saber cómo hacerlo para tener el firme propósito de conseguirlo.

Si te interesa reservar una sesión estratégica gratuita de 30 minutos solicítala cuanto antes: solo hago 1 sesión de evaluación de proyectos para mentorizar a la semana, así que, si te interesa de verdad, no lo demores más.

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about_laura-costoya
Yo un día me comprometí completamente y aquí estoy…Y te preguntarás, ¿quién soy?
Soy Laura y, en mi faceta como mentora, pongo a tu disposición toda mi formación, pero  Especialmente, mi experiencia.
Después de 23 años trabajando en distintas empresas en muy diversos puestos, dándolo todo en cada uno de ellos, sacando adelante el negocio como si fuera mío, un día me despidieron.
Es cierto que llevaba años dando vueltas a la posibilidad de emprender y dedicarme a mi pasión, pero mi zona de confort tenía unos muros muy altos que me mantenían ahí protegida, segura pero dormida.
A los 40 años me despidieron y me hicieron el favor de mi vida (aunque en aquel momento yo no lo sabía). Decidí emprender un proyecto con el que me sintiera 100% identificada, que fuese mío, en el que me pudiera dedicar en cuerpo y alma a mis clientes. ¡Y aquí estoy!
Cuando empecé a trabajar como coach, estaba perdidísima. ¡No tenía ni idea! Cuando di mis primeros pasos y me fui afianzando, todo se asentó y me contrataron la primera mentoría.
A partir de ahí, otras emprendedoras me pidieron trabajar conmigo y fue así, como me convertí en mentora. Al ser un tipo de emprendimiento tan concreto, con su casuística particular, me acabé especializando y descubrí que me encantaba ayudar a otros compañeros a poner en práctica su negocio.
Me encanta pensar que cada persona que he ayudado a comenzar su negocio, transformará muchas vidas a lo largo de su trayectoria profesional.